
Artículo del Reverendo Josho Adrian Cirlea
Traducido por Juan Sebastian Hincapié Arana
La razón por la que tanto la fe en el Buda Amida como las pasiones ciegas y las ilusiones coexisten en el corazón de un seguidor del Nembutsu es porque la fe no le pertenece.
Este es otro aspecto importante de la enseñanza de Jodo Shinshu. Se dice que en un bosque Eranda crecen solamente árboles Eranda[1] y no los famosos árboles Chandana[2] con su fina fragancia. Es un milagro si un árbol de Chandana crezca en un bosque de Eranda. De manera similar, es un milagro si la fe en el Buda florece en los corazones de las personas. ¿Cómo es posible que de las pasiones humanas pueda nacer la fe en el Buda?
La respuesta es que este fenómeno es prácticamente imposible, y que la fe en el Buda Amida no es nuestra creación sino lo que el mismo Buda Amida planta en nosotros. Es por eso que el shinjin o el corazón que confía (en Amida) se denomina “fe sin raíces”, ya que no tiene raíces en la mente del hombre sino en la Compasión del Buda Amida. Lo mismo sucede con el Nembutsu de la fe. Todo viene de Amida y se manifiesta como un eco en nuestra mente y en nuestros labios, como un niño que responde fielmente al llamado de su madre.
Una madre llama a su hijo y el niño responde de inmediato. La respuesta del niño se debe al llamado de la madre, no al poder del niño. De la misma manera, el shinjin (corazón que confía) no es nuestra propia creación, sino la respuesta natural al llamado del Buda Amida, la Madre Compasiva de todos los seres. Debido a Amida confiamos en Amida y decimos el Nembutsu. Solo porque la madre siempre envía amor incondicional a su hijo es que él puede confiar y depender de ella. La fe del niño es, en efecto, el amor de la madre que se manifiesta en él. La madre es quien realmente alimenta y hace crecer al niño. Un niño no es nada sin una madre. El poder de su amor lo hace crecer, no su propio poder.
Así, el shinjin (fe) y el Nembutsu de la fe son el eco manifestado en nosotros del poderoso llamado de Amida.
Cuando uno está en las montañas y grita en voz alta, automáticamente puede escuchar el eco. Si no gritas, no se escucha ningún eco. De la misma manera, si Amida no nos llamara compasivamente, no habría shinjin ni Nembutsu.
Este asunto, que shinjin (fe) y Nembutsu provienen de Amida y no son creados por nosotros, es muy difícil de explicar con palabras. De hecho, está más allá de la comprensión conceptual. Estoy usando aquí imágenes para hacer que mi mente y corazón, y las mentes y corazones de los lectores, comprendan esta importante verdad: que no hay nada que podamos llamar nuestro y nuestra creación, especialmente el shinjin y el Nembutsu.
No sé si estas imágenes son la mejor opción. Solo úsalos para abandonar tus pensamientos de mérito personal al recibir shinjin y nacer en la Tierra Pura. Confía en el Buda Amida y no pienses en nada más. No uso por casualidad el término “recibir” y no el término “alcanzar” cuando me refiero a shinjin.
Eiken Kobai Sensei explica en su libro Comprendiendo el Jodo Shinshu[3]:
“El shinjin que es la aceptación del Voto Primordial del Buda Amida y el Nembutsu que recitamos con nuestra boca, no son en absoluto cosas que dependan de nuestros esfuerzos. Más bien, debido a que resultan únicamente del poder centrado en el Buda, nos referimos a ellos como el shinjin de la transferencia de mérito basada en el poder centrado en Buda (tariki eko no shinjin) y el Nembutsu de la transferencia de mérito basado en el poder centrado en Buda (tariki eko no nembutsu).”
[1] Árboles de Asia que tienen frutos venenosos
[2]Árboles de Asia que poseen hermosas y fragantes flores.
[3] Publicado en 2007 por Dharma Lion Publications, Craiova, Romania.