Nuestro shinjin y el shinjin de los grandes Maestros es el mismo -Comentario de Josho Sensei sobre el epílogo del Tannisho

Escrito por el Rev. Josho Adrian Cirlea-

Parte del libro El Camino de la Aceptación-Comentario sobre el Tannisho, páginas 108 a 113

Traducido por Rev. Kosho Arana

Tal como lo relató el difunto Maestro: en los días del Maestro Honen, entre sus muchos discípulos había pocos que eran del mismo shinjin que Honen, y debido a esto, Shinran se involucró en un debate con algunos compañeros practicantes. Sucedió de esta manera.

Shinran comentó: “Mi shinjin y el del Maestro (Honen) son uno”. Seikan-bo, Nembutsu-bo y otros entre sus compañeros practicantes argumentaron fuertemente: “¿Cómo puede tu shinjin y el del Maestro ser el mismo?”

Shinran respondió: “El Maestro posee una vasta sabiduría y aprendizaje, por lo que me equivocaría si afirmara ser el mismo en esos aspectos, pero respecto al shinjin que es la causa del Nacimiento, no hay ninguna diferencia. Mí Shinjin y el del Maestro son uno y el mismo.”

Los otros se mostraron escépticos, sin embargo, preguntándose cómo podría ser eso. Así que, finalmente, todos decidieron que la discusión debía presentarse ante Honen para determinar cuál era el lado correcto. Cuando presentaron los detalles del asunto, el Maestro Honen dijo: “Mi shinjin ha sido dado por Amida; así también ha sido con el de Zenshin- bo [Shinran]. Por lo tanto son uno y el mismo. Una persona con un shinjin diferente seguramente no irá a la Tierra Pura a la que yo iré”.

[Comentario de Josho Sensei sobre esta parte del epílogo del Tannisho]

A menudo me sentía tan pequeño e insignificante en comparación con los grandes Maestros Budistas del pasado y desanimado de que nunca lograría lo que lograron, no importa cuánto trabajaba por superarme. El Budismo me parecía un desafío en el que algunos eran mejores y más exitosos que otros.

Las imágenes de practicantes budistas tranquilos, sentados en buenas posturas, pronunciando palabras sabias, se ven tan a menudo en las revistas budistas y en las opiniones de los occidentales sobre el budismo. Todos desean ser como grandes Maestros del pasado y algunas personas a menudo intentan copiar sus palabras y acciones, olvidando que no son ellos y que sus palabras y acciones no surgen de la misma mente que la de los maestros.

En mi opinión, la mayoría de los budistas de hoy son como monos que imitan las palabras y el comportamiento de los practicantes virtuosos del pasado, pero que carecen de su sabiduría y compasión. Es mucho más fácil hablar sobre el vacío citando, por ejemplo, los escritos de Nagarjuna sobre este tema, pero permanecer realmente en el sunyata de donde surge la verdadera compasión, sigue siendo imposible para casi todos los practicantes budistas de hoy.

Entonces, no podemos decir que alguien tenga la misma sabiduría que Nagarjuna solo porque haya leído sus escritos y pueda explicárselos a otros. De la misma manera, el Maestro Honen estaba muy versado en todo el canon Mahayana, el cual se dice que leyó muchas veces, hasta que finalmente llegó a confiar simplemente en el Buda Amida. Muy pocos, quizás nadie hoy en día, podría igualar su conocimiento.

Muchos de nosotros ni siquiera podemos tener el mismo conocimiento de los sutras y la sabiduría ordinaria de un simple monje que haya aprobado los exámenes en una universidad, así que ¡cuánto menos podríamos llegar a compararnos con Maestros como Honen o Nagarjuna! ¡Y que monje budista de nuestros días puede decir que tiene la misma sabiduría que Nagarjuna, Vasubandhu, Shan-tao o Honen! De hecho, sería un signo de orgullo personal considerarse a uno mismo como igual a estos grandes practicantes.

Sin embargo, a través de la historia relatada en el Tannisho, vemos claramente que no hay problema en que nos falte la sabiduría y el aprendizaje de los sabios del pasado. ¡Qué maravillosa noticia ciertamente!

Imaginen a todas aquellas personas que desafiaron a Shinran, esperando la respuesta del Maestro Honen, y su gran sorpresa cuando les dijo:

 “Mi shinjin ha sido dado por Amida; así ha sido con el de Zenshin-bo [Shinran]. Por lo tanto son uno y el mismo. Una persona con un shinjin diferente seguramente no irá a la Tierra Pura a la que yo iré”.

“¿¡Qué!?” – Estoy seguro que los discípulos dijeron esto en sus mentes mientras Shinran escuchó la respuesta exacta que esperaba recibir. Era respetuoso con su Maestro y sabía del vasto conocimiento de las escrituras budistas que tenía y cuanta sabiduría poseía, pero al mismo tiempo sabía que Amida no hace ninguna diferencia en su actividad de salvación, al no pedir una calidad especial a aquellos que salva.

El mensaje del Voto Primordial fue claro para él: aquellos que confían en Amida, dicen Su Nombre y desean nacer en Su Tierra Pura, irán allí. No se necesita nada más, no se puede encontrar ninguna mención de conocimientos especiales o sabiduría en el Voto Primordial. Simplemente es confiar en Amida y dejar que Él te lleve a Su Tierra Pura, donde tú mismo te convertirás en un Buda.

Esta simple Fe que Amida hace aparecer en nuestros corazones es lo único que nos hará nacer en la Tierra Pura y convertirnos en Budas. Esta simple Fe nos hace iguales a Honen, Nagarjuna, Vasubandhu, Shan-tao y a todos los grandes Maestros budistas que confiaron en el Buda Amida. No tenemos su conocimiento y sabiduría, pero tenemos la misma Fe simple (shinjin) a través de la cual nos dirigimos a la misma Tierra Pura que ellos fueron.

¡Qué maravilloso es esto! ¡Qué alivio siento cuando me doy cuenta de que ya no necesito compararme más con los Maestros budistas del pasado y con los sabios virtuosos, desanimándome por no ser capaz de alcanzar la misma realización que ellos, y así gastar en vano esta rara oportunidad de nacer como un ser humano! Ahora estoy habilitado (por Amida) para convertirme en un Buda y terminar, de una vez por todas, con esta miseria y sufrimiento perpetuos en el Samsara. Y para esto no necesito nada más que confiar en Amida!

¿Puedes tú el lector de este libro, comprender realmente qué alivio siento y la enorme oportunidad que tenemos las personas comunes? No podemos ser sabios, ni siquiera podemos mantener una mente tranquila durante un solo día, no podemos seguir los preceptos, tampoco conocemos todos los sutras y los comentarios, y, sin embargo, ¡nos convertiremos en Budas solamente confiando en Amida!

¿Qué más quieres en esta vida? ¿Por qué te has convertido en budista si no quieres convertirte en un Buda y así terminar tu sufrimiento y miseria interminables, así como la miseria y el sufrimiento de otros a los que has hecho daño o que amas?

¿Por qué deberías gastar tu vida en vano, buscando una sabiduría que nunca encontrarás porque eres incapaz de seguirla; para qué seguir llenando tu cabeza con sabias citas budistas sobre la vacuidad, la naturaleza de Buda, o hablar sobre virtudes que nunca tendrás, etc. cuando simplemente puedes terminar toda tu miseria aquí y ahora confiando en el Buda Amida?

¡Encomiéndate y al final de tu vida, te convertirás en un Buda en la Tierra Pura! Esta es la promesa del Buda Amida, presentada por Shakyamuni en el Sutra más grande, y no una filosofía sofisticada que algunas personas pueden entender mientras que otras no.

Esta promesa del Buda Amida es lo único que necesitas saber entre todas las vastas Enseñanzas de Budismo. Es esta simple Fe, y no tu conocimiento o falta de conocimiento, lo que hará que te conviertas en un Buda.

Es una pena que Nagarjuna, el gran sabio, considerado como el segundo Buda después de Shakyamuni, sea conocido por muchos solo por sus complicadas explicaciones sobre el vacío, mientras que pocos saben que él también era un devoto de Amida, diciendo en sus “Doce Adoraciones”:

“Con reverencia inclino mi cabeza ante Amida, el Sabio,

El más Honrado, que es venerado por los humanos y los devas.

Tú moras en la maravillosa Tierra de Paz y Dicha, Rodeado de innumerables hijos de Budas”.

“Me postro en el suelo y adoro a Amida, el Santo”. Así es como eligió terminar cada verso en sus “Doce Adoraciones” (Junirai), terminando este himno aspirando a nacer en la Tierra Pura. Entonces, él mismo tenía una Fe simple en Amida y, a través de esta Fe simple, nació en la Tierra Pura. Esto es todo lo que nosotros necesitamos también.

Además, Vasubandhu, el gran exponente de la Enseñanza Yogacara que explica todos los planos de existencia en términos de conciencia y que enseñó la meditación sobre la relación entre la conciencia personal y el universo, confió en el Buda Amida, diciendo:

“Oh, Honrado por el Mundo, con una mente única, me refugio en el Tathagata de la Luz sin obstáculos que brilla a lo largo de las Diez Direcciones, y aspiro a nacer en la Tierra de la Paz y la Dicha”.

Esto es todo lo que se necesita para alcanzar el Nacimiento en la Tierra Pura, y no las complicadas enseñanzas Yogacara que enseñó en otros tratados.

El Maestro Shan-tao, quien practicó con éxito las técnicas de contemplación y las visualizaciones de acuerdo con el Sutra de la Contemplación, tenía la misma Fe simple en el Buda Amida.

El Maestro Honen, quien conoció de memoria los muchos sutras Mahayana y mantuvo los preceptos del monje toda su vida, dijo que la verdadera enseñanza budista que predicaba “no es más que decir ‘Namo Amida Butsu’ con la convicción de que al decirlo uno ciertamente alcanzará el Nacimiento en la Tierra Pura… Si tu Fe se basa en otros motivos diferentes a estos, no puedes ser recibido por la Compasión de los dos Budas y puedes quedar fuera del Voto Primordial”.

Qué tan conectadas están estas palabras con las registradas en el Tannisho:

“Una persona con un shinjin diferente seguramente no irá a la Tierra Pura a la que yo iré”.

Entonces, como hemos visto, todos estos grandes Maestros nunca consideraron su sabiduría o conocimiento de las escrituras budistas como la causa de Su nacimiento en la Tierra Pura. Por el contrario, todos hicieron exactamente lo que el Maestro Honen alentó a todos a hacer en su testamento de una página:

“Aquellos que aceptan el Nembutsu en la Fe, por muy versados que estén de acuerdo con las Enseñanzas del Buda de toda una vida, deben considerarse a sí mismos como personas analfabetas, estúpidas y sin pretensiones de sabiduría, y deben recitar el Nembutsu con devotos comunes del budismo de poco aprendizaje, sean hombres o mujeres”.

Al recibir Fe en el Buda Amida, todos estamos igualmente seguros de nacer en la Tierra Pura y de alcanzar la Budeidad, no importa si somos sabios o estúpidos, si tenemos mucho conocimiento o solo conocemos las palabras del Voto Primordial, o si observamos Preceptos o no.

Solo por Amida nos convertiremos en Budas. La causa de nuestra Budeidad está en las manos de Amida, no en las nuestras. Esta es la máxima enseñanza de Shakyamuni, la razón misma de su aparición en este mundo y el objetivo de la vida de Shinran.

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