
Esta es una de las Notas de Hokai Un blog de escritos sobre el Jodo Shinshu de una miembro del Templo Internacional Amidaji de las Islas Cook, Shaku Hokai (Sylvie Kirsch) traductora de los libros de Rev. Josho al Francés.
Traducido por el Rev. Kosho Arana
Las personas escépticas suelen considerar el budismo Shin (Jodo Shinshu) como otra religión basada en la “fe ciega” en una entidad divina. Incluso dentro de la comunidad Jodo Shinshu, hay voces disonantes sobre el tema de la realidad del Buda Amida como un símbolo que apunta a una verdad última o como una persona real que promete la salvación en un lugar muy real de iluminación llamado la Tierra Pura. Nuestra escuela presenta las cosas de forma mucho más sencilla respondiendo a la pregunta: ¿Cómo podemos tener fe en una promesa si no creemos en la existencia de la persona que hizo esa promesa?
En su libro el Dharma de Amida, Rev Josho explica:
“Sin aceptar la existencia real y literal del Buda Amida no puede haber fe verdadera, ni salvación verdadera, ni nacimiento real en Su Tierra Pura. Si tenemos fe en alguien, significa que estamos seguros, más allá de toda duda, de que es confiable y que cumplirá su promesa. Además, creer en la promesa de alguien significa que también aceptamos su existencia. Las promesas pueden ser hechas por personas vivas, en nuestro caso por un Buda Amida vivo y existente, no por objetos materiales o personajes ficticios. Por lo tanto, debemos aceptar a Amida como un Buda viviente que puede oírnos, vernos y salvarnos llevándonos a Su Tierra Pura después de la muerte. “
Es mi experiencia personal de shinjin, es decir, la fe que me regaló el Buda Amida, la que me trajo la certeza de que el Buda Amida, Su Voto Primordial y Su Tierra Pura son una realidad absoluta.
¿Qué me hace creer que son reales?
Para responder esto encontré una analogía tomada de una experiencia de vida que tuve cuando era joven.
Cuando era adolescente, estaba de viaje de esquí con amigos en St.Anton, Austria. Teníamos entre 14 y 17 años. Todos éramos esquiadores expertos y ese día no estábamos acompañados de adultos. Íbamos a toda velocidad por las pistas, como hacen los adolescentes, con total imprudencia y disfrutando de la estimulante sensación de la velocidad, ajenos a los riesgos que corríamos. Había un paso estrecho y empinado por una pendiente donde no había espacio para girar y frenar la velocidad, sólo podíamos ir recto, esquís juntos. Al final había un peñasco rocoso que había que evitar con habilidad. Sin miedo, uno por uno, mis amigos aceleraron delante de mí, sorteando el peñasco sin esfuerzo, pero de alguna manera, en mi emoción, maniobré demasiado tarde y terminé volando por el aire, mis esquís se levantaron detrás de mí, estrellándose contra la parte trasera del cabeza. Un dolor punzante se extiende por mi cráneo. Lo siguiente que recuerdo es despertarme ante una cara borrosa con gafas y un dolor punzante en la cabeza. Era un médico, estaba en el hospital.
Qué alivio saber que estaba a salvo, sin ninguna fractura, sólo una ligera conmoción cerebral y unos días de palpitaciones sordas en la parte posterior de mi cabeza. Todo lo que recuerdo es despertarme ante un médico mirándome a los ojos con una lámpara y amigos sonrientes a mí alrededor. Me sentí inundada de alivio y gratitud por haber sido salvada. Me salvó la experiencia de un equipo de emergencia que me llevó montaña abajo y luego otro que me llevó en una ambulancia al centro de salud. Debido a que estaba inconsciente, nunca supe sus nombres ni quiénes eran pero su existencia y el hecho de que me rescataron es innegable.
Mi experiencia del shinjin y la realidad del Buda Amida es tan real como cuando desperté en la cama del hospital hace tantos años. Entonces supe que fui salvada por personas reales, expertos en asistencia de emergencia, tal como sé hoy que soy salvada por el Buda Amida y sé que Su gran sabiduría ha manifestado el Voto Primordial. Además sé después de que se acabe mi tiempo en esta vida renaceré en Su Tierra Pura. También sé que al renacer en Su tierra Pura podré regresar a este mundo como un Buda para ayudar a aquellos con quienes tengo estrechas conexiones kármicas.
Es tan simple como eso.
En mi mente no puede haber dudas de la existencia real “literal” del Buda Amida y su Tierra Pura, de la misma manera que no puedo dudar de la existencia de quienes me ayudaron hace años, durante aquel accidente de esquí. Tampoco puedo dudar de que el hospital era un lugar real, donde recibí la atención que necesitaba.
Es natural, cuando uno se salva de un accidente, sentir un flujo espontáneo de gratitud y alivio. Mi gratitud y alivio fluyen a través del Nembutsu, NAMO AMIDA BU, que expreso cada día.
“No hay Nembutsu separado del shinjin (fe), ni el momento del shinjin está separado del momento del Nembutsu”
-SHINRAN SHONIN
La gratitud es, por supuesto, por haber sido salvada por el Buda Amida, pero también el alivio de que mi búsqueda espiritual de la verdad última haya llegado a su fin.
Hoy sé que no importa lo que la vida me depare, ya sea alegría, dolor o calamidad, he alcanzado el umbral de ese destino deseable, y vivo con la confianza de que después del último aliento que tome en este mundo samsárico, el próximo aliento será en la Tierra Pura del Buda Amida.
NAMO AMIDA BU
Shaku Hokai