
Escrito por Rev. Josho Adrian Cirlea
Traducido por Rev. Kosho Arana
“Cuando alguien le dijo una vez a Honen que su repetición del Nembutsu debía ser muy aceptable para el Buda, él preguntó ‘¿Por qué?’
‘Porque eres un hombre sabio y sabes en detalle qué mérito hay en la repetición del Nombre sagrado, entendiendo claramente el significado del Voto Primordial del Buda.’
A esto Honen respondió: ‘Aún no has llegado a creer en absoluto en el Voto Primordial. En cuanto a invocar el Nombre sagrado del Voto Primordial del Buda Amida, no hay diferencia si el hombre es un leñador, un recolector de hierba o verduras, o un aguador o algo similar, si es completamente iletrado en el budismo u otras religiones. No hay diferencia, digo, siempre y cuando invoque el Nombre sagrado. Si alguien cree que su Ojo (nacimiento en la Tierra Pura) es seguro y sigue repitiendo el Nembutsu, es el mejor tipo de creyente. Si fuera posible mediante la sabiduría liberarse de las ataduras de la vida y la muerte, ¿por qué yo, Genku (Honen), habría abandonado el Camino Santo (Shodo-mon) y me habría dedicado exclusivamente a esta doctrina de la Tierra Pura (Jodo-mon)? La autodisciplina del llamado Camino Santo consiste en el esfuerzo por escapar del nacimiento y la muerte mediante el cultivo de la propia sabiduría, mientras que el Camino de la Tierra Pura consiste en acudir a lo que el mundo llama tontería y así lograr nacer en la Tierra. de la Dicha’”.[1]
Comentario:
La única sabiduría que podemos tener en el Camino Jodo Shinshu es darnos cuenta de que somos gente tonta sin posibilidad de escapar del samsara a través de nuestro propio poder y que sólo Amida es capaz de llevarnos a la Iluminación perfecta en Su Tierra Pura.
Hace mucho tiempo, hubo un erudito que no estuvo de acuerdo con mi intento de presentar la enseñanza sobre Amida en términos simples y dijo que no deberíamos hacer que el Jodo Shinshu parezca sólo para idiotas. “¡Pero todos somos idiotas”, dije, “incluidos tú y yo”! Mientras no seamos Budas todavía, todos somos idiotas y tontos porque sólo un buda tiene sabiduría infinita y lo sabe todo.
Aunque muchos lo elogiaron como muy sabio y conocedor de muchos sutras y tratados, Honen siempre se consideró una persona tonta:
“No soy más que el tonto Honen, agobiado por los diez males, y digo que la única manera de alcanzar el Ojo (nacimiento en la Tierra Pura) es invocando el Nombre sagrado”.[2]
También dijo:
“Un hombre incapaz como yo sólo puede poner toda su confianza en el Gran Voto”.[3]
La razón por la cual Nembutsu es el mismo sin importar quién lo diga, es porque su efectividad depende enteramente del Poder del Buda Amida y no de algo que podamos encontrar dentro de nosotros mismos.
Si pudiéramos agregar algo al Santo Nombre de Amida o si pudiéramos mejorarlo con nuestras cualidades personales, entonces importaría quién lo diga, pero como el Nombre está lleno de las innumerables cualidades de Amida, simplemente deberíamos decirlo con fe sin pensar en nada más.
[1]Honen The Buddhist Saint-His Life and Teachings, volumen III, compilado por orden imperial, traducción del reverendo Ryugaku Ishizuka y el reverendo Harper Havelock Coates, Sociedad para la publicación de libros sagrados del mundo, Kioto, 1949, pág. 401
[2]Honen The Buddhist Saint-His Life and Teachings volumen III, compilado por orden imperial, traducción del reverendo Ryugaku Ishizuka y el reverendo Harper Havelock Coates, Sociedad para la publicación de libros sagrados del mundo, Kioto, 1949, pág. 396-397
[3]Honen The Buddhist Saint-His Life and Teachings volumen III, compilado por orden imperial, traducción del reverendo Ryugaku Ishizuka y el reverendo Harper Havelock Coates, Sociedad para la publicación de libros sagrados del mundo, Kioto, 1949, pág. 396