La Salvación Indiscriminada ofrecida por el Buda Amida NO es una estímulo a hacer o justificar el mal.

Artículo del Reverendo Josho Adrian Cirlea

Traducido al Español por Kosho Arana

English Version HERE

Honen Shonin dijo:

“Hay quienes dicen que el esfuerzo por evitar el pecado y mejorar uno mismo es tomar a la ligera el Voto de Amida […] Pero ni por un momento se deje engañar por tales conceptos erróneos. ¿Hay algún lugar en alguno de los sutras donde Amida anima a los hombres a pecar? Ciertamente no. Tales cosas provienen de aquellos que no hacen ningún esfuerzo por alejarse de sus propias malas acciones y continúan en su vida pecaminosa anterior. Con dichos totalmente irrazonables y falsos, engañarían a hombres y mujeres ignorantes, incitándolos a cometer pecados y avivando sus malas pasiones dentro de ellos. Ahora, tales personas son nada menos que una compañía de demonios y deberías pensar en ellos como enemigos de tu nacimiento en la Tierra Pura de la Dicha Suprema”.[1]

Comentario:

Es sumamente importante entender que el Dharma de Amida no es un instrumento para justificar pasiones ciegas ni institucionalizarlas como un comportamiento normal. De hecho, en su actividad salvadora, el Buda Amida no hace distinción entre personas virtuosas y no virtuosas. Pero el hecho de que Amida no haga distinción debido a su Gran Compasión, no significa que Amida apoye o aliente el mal. Ningún Buda, incluidos Amida y Shakyamuni, ha apoyado nunca las malas acciones. Por favor, no confundas el ser salvado tal como eres con la idea de que todas tus acciones ahora son dignas y buenas o que no debes hacer ningún esfuerzo por tener un buen comportamiento. En lugar de alabar o justificar tus ciegas pasiones, avergüénzate de ellas y agradece la mano amiga de Amida. Como dijo Shinran, “ que no te guste el veneno porque tienes el antídoto“, es decir, haz todo lo posible por abandonar las malas acciones incluso si Amida te salva.

Los pecadores se salvan si se aceptan a sí mismos como pecadores necesitados de salvación. Pero uno no puede salvarse si constantemente trata de encontrar una justificación para sus malas acciones o si usa el Dharma de Amida y los templos budistas para promover o institucionalizar su comportamiento inmoral.

Los preceptos budistas son un espejo a través del cual podemos darnos cuenta de lo miserables que somos y de lar urgencia con la cual debemos encomendarnos al Buda Amida. Leer sobre preceptos es como una buena bofetada a nuestro ego arrogante que muchas veces deambula por aquí y por allá haciendo, diciendo y pensando todo tipo de cosas inmorales. Por supuesto, la moralidad budista no es algo que le guste fácilmente a nuestras mentes samsáricas, ya que a menudo tendemos a buscar excusas y hacer esfuerzos para olvidar cuando hacemos algo malo o pretender que en realidad teníamos buenas intenciones. Sin embargo, los preceptos Mahayana nos ayudan a encontrarnos cara a cara con lo que realmente somos. Siempre me inclino con humildad y vergüenza cuando leo sobre el alto ideal moral del Mahayana. Los preceptos me recuerdan cuánto necesito del Buda Amida y de cuán verdaderamente compasivo es Su Voto Primordial.

La verdad es que no necesitamos cambiar la moralidad budista cuando somos salvados como somos por el Buda Amida. Estoy seguro de que a nadie le gusta que le digan que es un pecador, pero esto es exactamente lo que necesitamos que nos recuerden muy a menudo. Alguien debe decirnos que no somos tan buenos como creemos que somos, que la bondad no es una construcción ideológica de tal o cual ideología sexual, social o política y que la moral budista no cambia con los tiempos y las modas. Necesitamos preceptos budistas para sacudir nuestra comodidad moderna y decirnos lo que no queremos escuchar para que seamos conscientes de nuestro mal interior y para que así aceptemos la mano amiga de Amida.

Aquellos que ignoran la moralidad budista o que quieren cambiarla de acuerdo con sus puntos de vista personales están alentando a la gente a pecar sin tener la conciencia del pecado. Pecar sin ser consciente del pecado es cometer actos malvados e inmorales mientras uno se miente a sí mismo y a los demás diciendo que el mal es bueno o que la inmoralidad es moral y normal. Cuando uno presenta el mal y la inmoralidad como buenos y morales, en realidad está animando a otros a cometer el mal y los hace incapaces de admirar la salvación que ofrece Amida. De esta manera se hace pensar a los demás que mientras sean buenas personas no necesitan salvación. También ciertas personas pueden llegar a influir en otros para que crean en puntos de vista heréticos como la idea de que Amida fomenta el mal y la inmoralidad. En nuestro tiempo presente, muchos ya están usando el Voto Primordial de Amida para justificar todo tipo de comportamiento antinatural y transformar los templos en plataformas para varias ideologías desviadas.

Tales personas son”, según Honen, “nada menos que una compañía de demonios, y deberías pensar en ellos como enemigos de tu nacimiento en la Tierra Pura de la Dicha Suprema”.

[1] Honen the Buddhist Saint – His Life and Teachings, volumen III, compilado por orden imperial, traducción del reverendo Ryugaku Ishizuka y el reverendo Harper Havelock Coates, The Society for the Publication of Sacred Books of the World, Kyoto, 1949, p. 404-405

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